Testimonios

Estefany Peña nos comparte...

 

“Respirar el aire de vida que oxigena nuestros pulmones, cerrar los ojos y abrir el alma, olvidar que hay exterior, sentir ese espacio en el que somos uno con el universo, donde no hay fronteras, un lugar donde solo estamos, ese lugar donde nos encontramos”

 

Al entrar en mi ser por medio de la respiración, pude ver hacia dentro, los ojos son las ventanas del alma dicen, pero también son los que nos permiten conocer una parte del mundo que nos rodea, mundo que muchas veces nos cierra los ojos que ven hacia el interior, hoy pude sentirme, observarme, amarme, vi mi interior, mis fluidos correr por mi cuerpo, hoy me conocí un poco más que ayer, y es que a qué veían mis ojos? A mi…. Solo a mí, y ahí sentada descubrí una vez más, mi útero...! Porque yo vengo de uno, todos venimos de un útero y la tierra es nuestro útero mayor, somos aire, somos tierra, somos fuego y somos agua y todos somos uno en conexión profunda…

Al desprender mis raíces en la tierra las vi doradas y brillantes, y se extendían y se extendían como serpentinas en el aire, mi tallo, mis ramas también eran dorados, mi corazón se abría e irradiaba una luz plateada, las ramas seguían y al llegar a la luna se convertían en dos ramas con forma de manos abiertas, listas para recibir esa energía poderosa y transformadora que mi ser pedía, al dejar entrar la luz de luna, ella pasó directamente por mi coronilla hasta mis raíces y vi como su luz me envolvía y todo lo volvió blanco, para que luego desde mi útero empezara a salir un fluido plateado que se fue a mis raíces y se extendía por ellas infinitamente, la luz blanca se salió de mi árbol y me envolvió en un círculo muy brillante, mi árbol era dorado, rodeado por una gran luz blanca, mientras yo estaba agachada observando mi útero, me sentí tallo y ahí mismo me sentí una anciana, cuando levanté la mirada habían muuuchos árboles, había fuego en el medio y cada árbol era una mujer diferente, unas danzaban, otras reían, levantaban los brazos, las habían confusas, otras meditaban, habían mujeres tristes, felices, bondadosas, amadas habían muchas y de diferentes colores, en ese momento la luz blanca de la luna que entraba se desprendió por mis raíces y lo empezó a iluminar todo, todas las raíces recibían esta luz, y llego un mensaje a mí el cuál decía que todas las mujeres somos transformadoras, en ese momento al voltear mi vista atrás habían muchos árboles (mujeres) que me hicieron sentir acompañada, yo empecé a observar a cada mujer y una llamó mi atención porque estaba pariendo, y sus bebés se iban a la tierra, otros más juguetones se iban entre sus ramas y se quedaban en lo alto, esto me dejó un mensaje, y es que las mujeres estamos pariendo todo el tiempo, conocimiento, amor, amistad, bondad, sinceridad, tolerancia...  en un momento a mi lado (fue mágico) sentí a una hija y a su hija es decir a mi nieta, las vi y sonreí, busque a mi madre y la encontré triste, ella tenía sus raíces oscuras y yo le trataba de decir que ese no era un color lindo para ella, toque mi vientre y de inmediato una luz plateada muuuyy fuerte paso de mi vientre al suyo, su luz se volvió amarilla, también estaba mi abuela quien me observaba detenidamente, había un circulo de mujeres menstruando, busqué a mi hermana (casi no la encuentro) y cuando la encontré vi que de una de sus raíces se desprendía Sarita mi sobrina, quien poco a poco se iba haciendo tallo y de ella iban emergiendo lentamente sus propias raíces.

La luna era radiante, el fuego no se apagaba y todas las mujer-árbol estaban conectadas sanando, las raíces de todas se extendían por todos lados, cuando recibí la luz rosa, durazno la recibí en forma de pétalos de rosa que nunca dejaron de caer y transformar lugares oscuros de mi útero, mis ovarios en ese momento eran plateados mientras el útero se llenaba de pétalos rosa y durazno, cuando se llenó por completo, sentí mucha tranquilad porque aunque ya estaba lleno, los pétalos seguían cayendo, seguido a esto, esos pétalos se volvieron fluido y tomaban distintas formas dentro de mi útero, pero conservando sus colores, me sentí muy feliz y plena, y me quedé un buen rato disfrutando este estado…..

“Los olores, la danza me dieron una sensación de libertad y gozo inexplicables… Gracias y mil gracias por tanto amor y felicidad, que el hilo que nos condujo los unos a los otros, nos sirva para enviarnos la mejor energía todos los días, que los deseos de su corazón se hagan realidad”

 

“Gracias Madre, Gracias Padre, Gracias Gran Espíritu por permitirme compartir un lugar con seres tan maravillosos, gracias por las sonrisas, los abrazos, las miradas, la danza, la alegría, gracias por darme un espacio en la vida de otros, gracias por la conexión con mi energía y con la de cada una de las mujeres y hombrecitos que estaban meditando, gracias por hacernos a tu imagen y semejanza, gracias por hacernos Dioses y Diosas, Hijos y Hermanos de la misma madre de la misma esencia ”

NOS AMO

Gracias por todo…… un abrazo lindo caminito

Febrero 22, 2016

Un hombre nos comparte su experiencia...

 

Para comenzar a relatar algo de lo que fue mi experiencia en el acompañar y participar en la bendición de útero, puedo decir que a pesar de que no tenía ni idea en qué consistía, cuando me invitaron me resonó y sentí el llamado de ir, y como no sabía en qué consistía pues llevé algunos de mis instrumentos musicales porque sentía que iba a ser muy bonito, de eso no me cabía la menor duda, lo sentía por completo.

 

Al llegar me encontré con energías y señales que reafirmaban este sentir, y así fue que inició esta experiencia aquella linda noche, con una pregunta que me rondaba la mente; y era la siguiente: ¿Cómo era mi papel como hombre en una bendición de útero siendo que no tengo uno? Jajaja, así que me abrí a la experiencia de estar atento, sentir y observar.

 

Una vez inició la meditación, recuerdo visualizar aquel árbol sagrado de la vida que representa el primer y segundo chakra en la mujer como gestores de la vida, así que llegó la respuesta a la pregunta que rondaba mi mente y fue la siguiente: Yo no tengo útero pero mi madre sí, mi abuela sí, y mi bisabuela también y sentí un profundo amor inicialmente hacia ellas ya que ellas fueron las que más me han brindado su amor de madres entre otras mujeres en esta vida, puesto que fueron las tres personas principales que se encargaron de mi crianza en mi niñez, y me dije "ellas también viven en mí!". Las llevo en mi ADN y supe que tenía que bendecir esos úteros que tanto habían sido violentados por energías masculinas inconscientes, sin ningún rencor en mí hacia los hombres que las lastimaron por la comprensión que así debía ser el transcurrir de la vida aquí en la tierra, y pensaba en las diferentes formas en las que fueron violentadas olvidando la belleza tan infinita que poseen estas Diosas hechas mujer, y así con actos de tan baja vibración se fue adormeciendo el poder de este espacio divino (Útero) el cual es el mismo que el de la fuente creación y me refiero a ese vacío femenino fértil, receptor de la energía masculina para que una vez llegue allí la información masculina se pueda iniciar el proceso de crear descendencia (la misma flor de la vida expandiéndose e sus vientres!), y comprendí mejor cómo la mujer es esa misma Diosa presente desde el origen mismo de la vida (porque como es arriba es abajo y como es adentro es afuera), con ese bendito útero que es como una totuma o una mochila vacía latente, con ese potencial de crear.

 

Y así iba visualizando ese árbol divino con sus ramas que son los ovarios y raíces bien conectadas con la tierra con frutos de cristal hermoso, como cuarzos bellísimos con los visos arcoíris que caracterizan al cuarzo, y así este árbol se bañaba en luz de luna, una luz de tonalidades que vibran en amor, como más me hizo sentir el color durazno. De esta manera empecé a enviar esa energía de gratitud hacia ellas y hacia todo mi linaje femenino, luego hacia toda la humanidad y así fue que comencé a sentir una vez más que lo que hacíamos en ese momento iba a tener grandes repercusiones en el universo y más aún en la humanidad, es decir sentí que bendecíamos no solo a una mujer sino a toda la energía femenina que también es Dios, no solo energía masculina como nos han inculcado algunas religiones.

 

Posteriormente en la meditación dirigida a los hombres sentí que me encontraba frente a frente a esa energía y simplemente me rendía a sus pies, ya que era tal su belleza que me resulta difícil describirla con palabras, puesto que en ella vi varias facetas en su divinidad, ya que vi su niñez, su pureza e inocencia, su faceta de madres, su faceta de abuela, su faceta de esposa o compañera sexual y así se iban manifestando diferentes rostros de mujeres presentes en mi vida según la faceta que visualizaba, era tan bella, bueno lo es pero me refiero a esa pintura a ese ensueño que transcurría en mi interior. Sentía como me acogía en su amor incondicional, a pesar de mis errores, de mis defectos, ella no me juzgaba para nada solo sentía su gran amor de madre cósmica hacia mí, en sus ojos había tanta dulzura que en ese momento ya no tenía un rostro identificable sino era esa energía del amor que ocupa el todo.

 

Momentos después las mujeres que lideraban aquella experiencia se dispusieron a compartir lo que para mí es un soplo de vida, y cuando una de ellas se acercó a mí y tomo mis manos sentí que sus manos vibraban en una frecuencia muy elevada, y de repente fue materializar todo lo que había visualizado, y así fue que sentí a la Diosa presente en esa bella mujer brindándome un soplo de vida en mis manos, para recordarme que soy y que somos seres infinitamente amados por esa energía de la fuente de la creación, finalmente me ató un hilo en mis manos el cual sentí que a pesar de su simpleza estaba íntimamente conectado con la luna y su acogedora luz plateada.

Adicionalmente las danzas me hicieron ver esa misma energía divina en los ojos de las mujeres con las que me iba cruzando, a tal punto que era casi inevitable sonreír. Y así sentí como se está despertando la Diosa en cada mujer en estos tiempos aquí en la tierra.

 

Att: Dios Hecho Hombre

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